Todo tiene valor. Unos ladrillos abandonados bajo tierra o un túnel escondido y mohoso también tienen valor. Eso lo han reconocido y puesto en práctica muy bien los gestores culturales de la Catedral Santa María de Vitoria – España (Vitoria también es llamada Gasteiz). La empresa EULEN que hace la rehabilitación física también hace la reconstrucción cultural y es un perfecto buen ejemplo de un proyecto donde se demuestra que el conocimiento es valor y también es dinero.

Y dentro de los valores que los gestores de este proyecto han recuperado están que, (por fin), el valor de lo histórico, de lo cultural, con el del dinero, con el de la perspectiva de negocio son compatibles, son complementarios.
Desde 1994 la catedral está cerrada al público por la remodelación que es financiada por la comunidad europea, y a esto le han sumado unas visitas guiadas, dentro de la construcción (con casco, linterna, subir, bajar, agacharse, asustarse, asombrarse y todos los demás juguetes).
Cuando hice la visita uno se involucra con la obra física y allá le han sumado una serie de tácticas y aplicaciones (muchas para alcanzar a contarlas) pero todo incluye tocar, oler, sentir, respirar el conocimiento. Esto representa valiosos recursos en dinero para la gestión del lugar, para pagar a los empleados, y sobre todo, para divulgar la historia de una iglesia a la cual le han hallado debajo otra iglesia construida hace 1100 años (dos en una) y que ha permitido descubrir obras de arte, enterramientos, pertenencias de los primeros pobladores y técnicas de ingeniería.
Además, en los muros de la iglesia se hacen proyecciones utilizando avanzadas técnicas que muestran esas mismas fachadas hace cientos de años, (como viajando en el tiempo) mostrando los colores, texturas y dando una percepción cercana de los inicios de esta edificación.
Así mismo, muestran los errores cometidos durante siglos (incluso los de hace 50 años por una preremodelación que se hizo) reflejando que de investigación y análisis está hecho el avance.
El conocimiento tiene valor, el conocimiento vale. (Hip hip hurra)