
El último Gartner CMO Spend Survey, realizado entre enero y marzo de 2026 a 401 directores de marketing de Norteamérica, Reino Unido y Europa —la mayoría en compañías de más de 1.000 millones de dólares de facturación—, deja un dato incómodo: el 70% de los CMOs considera que convertirse en líder de IA es un objetivo crítico para este año, y ese mismo 70% admite que sus procesos internos de marketing todavía no están maduros para implementarla y escalarla a esa altura. No es un problema de ambición. Es un problema de estructura.
Invertir no es lo mismo que estar listo
La cifra que suele repetirse en los titulares —un 15,3% del presupuesto de marketing ya destinado a IA— esconde una segunda cifra más reveladora: solo el 30% de las organizaciones se considera con capacidades de preparación en IA maduras o plenamente desarrolladas. Gartner descompone esa «madurez» en elementos muy concretos y nada glamurosos: estructuras de gobierno de datos, flujos de trabajo repetibles y modelos de talento capaces de operar la tecnología, no solo de comprarla. Y ahí aparece otro síntoma del desajuste: el peso del talento humano en el presupuesto de marketing subió del 21,9% al 24,5% de un año a otro, mientras que la falta de talento interno se cita como la principal barrera para lograr eficiencia con IA. La tecnología no sustituye al criterio; lo hace más caro si no hay quien lo aplique.
Esta tensión se traduce directamente en presión financiera. Los presupuestos de marketing apenas se han movido, del 7,7% al 7,8% de los ingresos de la empresa, mientras más de la mitad de los CMOs reconoce no tener presupuesto suficiente para cumplir sus objetivos anuales, y un 56% admite que su presupuesto se recortaría si no los alcanza. Es la fórmula exacta para el desgaste: se pide más transformación, con el mismo dinero, y bajo la amenaza de menos dinero todavía si no funciona.
Los que sí están listos ya sacan ventaja
La otra cara de esta encuesta es la que debería importarle más a un director general: la brecha no es pareja, se está ensanchando. Las organizaciones que Gartner clasifica como «estrategas de IA» —con procesos de IA maduros o plenamente optimizados— destinan de media un 21,3% de su presupuesto de marketing a IA, frente al 15,3% general, y su presupuesto total de marketing equivale al 8,9% de los ingresos de la compañía, frente al 7,8% de la media. Además, dedican un 34,2% de ese presupuesto a innovación, muy por encima del 27,2% del resto, y son sensiblemente menos propensas a recortar el presupuesto de personal cuando llegan los ajustes.
"La madurez en IA está empezando a separar a los líderes de marketing del resto." — Ewan McIntyre, VP Analyst, Gartner
Para un director general o de marketing, la lectura de negocio es sencilla aunque incómoda: la variable que decide si la inversión en IA genera ventaja competitiva no es cuánto se gasta en herramientas, sino si la organización tiene ya el gobierno de datos, los procesos y el talento para sostenerlas. Antes de aprobar otra ronda de presupuesto para IA, la pregunta que de verdad mueve la aguja no es «¿qué herramienta necesitamos?», sino «¿estamos estructuralmente preparados para que esa inversión se convierta en resultado?». Esa es la diferencia entre gastar en IA y liderar con ella.




